Monte Albán cansa. No es metáfora. La Gran Plaza tiene 300 metros de longitud y hay que caminarla dos o tres veces en distintas direcciones para ver todos los edificios. La zona arqueológica está en la cima de una colina a 400 metros sobre el valle de Oaxaca, expuesta al sol sin sombra generosa. En temporada de calor (abril-junio), llegar ahí después de las 11 AM es una penitencia.
Y aun así, Monte Albán impresiona. No por lo que parece desde las fotos —la Gran Plaza vista desde el aire, simétrica y ordenada— sino por lo que entiendes cuando caminas entre los edificios y empiezas a entender la escala de lo que los zapotecos construyeron aquí a partir del siglo V antes de Cristo.
Era una ciudad. Una ciudad completa, con su propia fuente de agua, sus barrios residenciales, sus canchas de juego de pelota, sus templos, sus observatorios astronómicos y su necrópolis con más de 170 tumbas. La Gran Plaza que ves hoy es el centro ceremonial. La ciudad real se extendía por las laderas de la colina en un radio de varios kilómetros.
Cómo llegar
Monte Albán está a 9 kilómetros al oeste de la ciudad de Oaxaca. No hay transporte público directo.
Las opciones:
Turibus desde Oaxaca (la opción más usada): sale desde el zócalo y desde varios hoteles del centro. El boleto cuesta 80-120 pesos y incluye el transporte de ida y vuelta al sitio. La salida más temprana es a las 8:30 AM. El regreso puede ser en el horario que elijas de las salidas disponibles (generalmente a las 10:30, 12:00 y 2:30 PM). La desventaja: no llegas a las 8 AM cuando el sitio abre.
Taxi desde Oaxaca: 100-150 pesos ida, dependiendo del taxista y el momento del día. El taxi te deja en la entrada. Para el regreso, coordinas con el mismo taxista o esperas el Turibus de regreso. Un taxi de ida y vuelta con espera de 3 horas: 300-400 pesos negociados antes de salir.
Auto rentado: la carretera a Monte Albán desde el centro de Oaxaca tiene señalización correcta. El estacionamiento en el sitio cuesta 60 pesos. La ventaja: llegas cuando quieres.
Las entradas y horarios
Horario: lunes a domingo, 8:00 AM a 5:00 PM. El acceso deja de venderse a las 4:30 PM.
Entrada INAH: 95 pesos por persona (2024). Los lunes, para residentes nacionales con identificación, la entrada es gratuita.
Cámara de video: cuota adicional de 45 pesos si llevas cámara profesional o trípode. El teléfono celular entra sin restricción.
El museo del sitio (al nivel del estacionamiento, antes de subir a la Gran Plaza) tiene piezas originales de las tumbas: urnas funerarias zapotecas, jade, cerámica, objetos de obsidiana. Vale 30 minutos antes de subir al sitio. Da contexto a lo que vas a ver arriba.
Lo que hay que ver y lo que nadie menciona
La Gran Plaza: el espacio central de 300 x 200 metros está flanqueado por plataformas y templos en todos sus lados. Cuando te paras en el centro y miras hacia el norte, el sur, el este y el oeste, ves montículos artificiales perfectamente alineados. Los zapotecos nivelaron la cima de la colina y construyeron encima. La ingeniería sola ya es impresionante.
El Montículo J: este edificio rompe el patrón ortogonal de todos los demás porque está girado 45 grados respecto a los demás edificios. No es un error de diseño. El montículo J es un observatorio astronómico orientado para marcar la salida heliaca de ciertas estrellas y la posición de Venus. Las ventanas del edificio apuntan a eventos celestes específicos. En el pasillo interior hay jeroglíficos que son los más antiguos del sistema de escritura zapoteca.
Los Danzantes: en la base del montículo M y en el edificio L-sub hay 140 piedras grabadas con figuras humanas en posiciones extrañas. Las llamaron “danzantes” los primeros arqueólogos del siglo XX, aunque la interpretación actual es que son figuras de cautivos sacrificados o de personajes sometidos. Los jeroglíficos junto a las figuras son registros de conquista militar. Son del período más antiguo del sitio, entre 500 y 100 a.C.
Las tumbas: hay siete tumbas visitables dentro del sitio. La Tumba 104 y la Tumba 7 son las más importantes arqueológicamente. La Tumba 7 fue donde Alfonso Caso encontró en 1932 el tesoro más grande de la arqueología mesoamericana: 121 objetos de oro, plata, jade y obsidiana que hoy están en el Museo de las Culturas de Oaxaca. La tumba en sí está vacía pero la cámara mortuoria tiene murales parcialmente conservados.
El campo de juego de pelota: dos canchas en I, en el extremo noroeste de la Gran Plaza. Más pequeñas que la de Chichén Itzá pero bien conservadas. Los anillos de piedra para el juego son visibles en las paredes.
El mirador norte: la foto que justifica el cansancio
Al norte de la Gran Plaza hay una plataforma alta desde donde se ve el Valle de Oaxaca completo: la ciudad, las montañas que la rodean, los campos de maguey al oriente y el cañón del Atoyac al occidente. En días claros (noviembre-marzo principalmente) la visibilidad es de 40-50 kilómetros.
Esta vista, al amanecer, con la neblina del valle todavía en el fondo y el sol apenas saliendo sobre las montañas del este, es la razón para llegar temprano. A las 8 AM, cuando el sitio abre, tienes 45 minutos antes de que lleguen los primeros tours de Oaxaca. Esos 45 minutos en el mirador norte, solo o casi solo, son la mejor versión de Monte Albán.
El calor: la variable que nadie controla
Monte Albán tiene poca sombra. Los árboles que existían en la cima de la colina fueron talados hace siglos para la construcción. Lo que hay hoy son algunos arbustos y el cielo abierto.
En junio, julio y agosto, la temperatura en la Gran Plaza al mediodía puede superar los 32 grados con radiación solar directa. El sitio se siente más caliente que la ciudad por la altitud y la falta de cobertura.
Lleva sombrero, al menos 1.5 litros de agua por persona y protector solar. No hay tiendas dentro del sitio más allá de la entrada. El kiosco cerca del estacionamiento vende agua a 30-40 pesos.
Si vas en temporada de lluvias (junio-octubre), el sitio después de la lluvia es completamente diferente: el zacate crece verde, el cielo está dramaticamente nublado y la Gran Plaza tiene una calidad visual que la temporada seca no da. El riesgo: los caminos de tierra dentro del sitio se hacen lodosos y las escaleras de las plataformas son resbalosas cuando están mojadas. Lleva zapatos con agarre.
Monte Albán versus otros sitios de Oaxaca
Monte Albán es el sitio arqueológico de Oaxaca. Mitla tiene una arquitectura más refinada en sus mosaicos de grecas, pero la escala no es comparable. Yagul tiene mejor estado de conservación en algunos edificios, pero tampoco la escala.
Para el viajero que solo puede ir a un sitio arqueológico en Oaxaca: Monte Albán. Para el que puede ir a dos: Monte Albán y Mitla el mismo día (están en direcciones opuestas desde Oaxaca, pero en auto se puede hacer en 8 horas con comodidad). Para el que tiene tres días para sitios arqueológicos: agrega Yagul y la ruta de los valles con Dainzú.
Monte Albán te cansa. Y cuando llegas al hotel en la tarde, con los pies agotados y la cámara llena, entiendes que fue la fatiga más honesta del viaje.
[ ENCUESTA RÁPIDA ]