La primera vez que fui a Oaxaca cometí el error de quedarme en el zócalo. No literalmente —me hospedé a cuatro cuadras— pero todas mis comidas, todos mis paseos y todos mis mezcales fueron en ese radio. Volví dos años después y decidí no hacer eso. Oaxaca por barrios es una ciudad completamente diferente.
El zócalo de Oaxaca es hermoso. La catedral, los portales con sus mesas de café y tlayudas, el jardín con músicos en la tarde. Es un escenario legítimo. También es el lugar donde pagan más los turistas y donde menos comen los oaxaqueños.
Jalatlaco: el barrio más fotogénico y también el más honesto sobre su gentrificación
Jalatlaco queda a diez minutos caminando del zócalo hacia el noreste. Sus calles adoquinadas, sus casas pintadas en tonos pastel y sus macetones en las fachadas hacen que parezca un set de película. En Instagram acumula millones de imágenes. En la vida real es un barrio que sigue siendo habitable aunque ya no sea barato.
El proceso es conocido: Jalatlaco era hace veinte años un barrio de clase media oaxaqueña, tranquilo, con vecinos que se conocían desde la infancia. La llegada de artistas, luego de turistas, luego de rentas altas y hostales boutique fue transformándolo. Hoy coexisten las familias antiguas con los cafés de especialidad y los Airbnb que cuestan lo mismo que un hotel en Roma Norte.
Lo que puedes hacer en Jalatlaco: caminar sin destino, perderte en los callejones que terminan en escalinatas, encontrar el pequeño templo de Santo Tomás Xochimilco que queda en el límite del barrio. Las mañanas entre semana —cuando no hay turistas— Jalatlaco tiene una vida de barrio real: señoras que barren la banqueta, niños que van a la escuela, el panadero que sale a las 7 AM.
Para comer en Jalatlaco: hay restaurantes de cocina oaxaqueña bien ejecutada pero a precios ya turísticos. Un tlayuda en restaurante de Jalatlaco: 150-200 pesos. La misma tlayuda en el mercado 20 de Noviembre: 80-120 pesos.
El mercado 20 de Noviembre y el mercado Benito Juárez
Estos dos mercados se conectan y juntos forman el corazón gastronómico del centro de Oaxaca. El 20 de Noviembre tiene los puestos de comida —las famosas “cocinas oaxaqueñas”— donde se hacen tlayudas en comal de barro, tasajo y cecina asados en el momento, memelas, quesillo fresco.
El precio de comer bien aquí: una tlayuda completa (tasajo, quesillo, frijoles, asiento) cuesta 120-160 pesos. Un agua de jamaica o de chía: 25 pesos. Es la comida más honesta que vas a encontrar en un radio de diez cuadras del zócalo.
El Benito Juárez es más de productos: chiles, especias, chocolates para mole, chapulines, quesillo en bolas de distintos tamaños, mezcal artesanal de pequeños productores. Si quieres llevar algo de regreso, aquí es donde debes comprar el quesillo (200-280 pesos el kilo según calidad) y el chocolate de metate (80-120 pesos para una tablilla).
Barrio de Xochimilco: donde todavía hay vecinos
El barrio de Xochimilco queda al norte del centro, a veinte minutos caminando por cuestas. No hay mucho turismo. No hay cafeterías de especialidad con menú en inglés. Hay vecinos, tlapalerías, una parroquia con actividad real de comunidad y el mercado de Xochimilco que los jueves tiene el doble de puestos que el resto de la semana.
El mercado de Xochimilco en jueves tiene verduras y frutas de los valles cercanos, hierbas para curar, tortilleras que hacen tortillas de mano en comal, puestos de barbacoa y estofado. Precio de comida: 50-80 pesos por plato. El ambiente es cien por ciento local. Si llegas con curiosidad y sin prisa, los señores mayores que comen en las mesas del mercado son generosos en la conversación.
La Reforma: el barrio que está entre ambos mundos
La colonia Reforma queda al sur del centro y tiene una mezcla que pocas colonias de Oaxaca logran: hay residentes permanentes de clase media, hay restaurantes interesantes sin ser turísticos, hay vida de barrio y también hay algunos proyectos culturales que valen la pena.
El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo está en la Reforma. Tiene exposiciones de fotografía documental latinoamericana que rotan cada dos meses. Entrada: gratuita o donativo. El edificio es una casa colonial con dos patios donde la iluminación natural hace el trabajo de una galería profesional.
Para comer en Reforma: la fonda sin nombre que está en la esquina de Pino Suárez con Morelos (no esperes señal) sirve comida corrida de tres tiempos por 80 pesos. Sopa de pasta, guisado del día (generalmente tasajo en salsa de chile pasilla o pollo en mole negro) y agua de frutas. Llega entre 1 y 2:30 PM.
El mercado de Abastos: donde realmente se abastece Oaxaca
El mercado de Abastos no es para turistas. Es el mercado de distribución y abasto más grande del estado de Oaxaca. Si el 20 de Noviembre es donde comes, Abastos es donde compra todo lo que después se revende.
Está a 15 minutos caminando del zócalo hacia el suroeste o a cinco minutos en colectivo (7 pesos). El mercado ocupa varias manzanas y tiene secciones para todo: carne (incluyendo tasajo, cecina y chorizo negro que no encuentras en el centro), verdura, flores, ropa, blancos, pirotecnia, artículos de cocina, animales de granja.
Lo que vas a encontrar en Abastos que no encuentras en ningún otro mercado de la ciudad: chiles secos en cantidad y variedad (chile pasilla oaxaqueño, chile mulato, chile ancho, chile de agua), hierbas medicinales frescas, mezcal de barro en garrafas sin etiqueta que llevan los productores de los valles directamente, chapulines en cinco tamaños, gusanos de maguey secos y frescos.
El mercado de Abastos puede ser confuso y abrumador la primera vez. No hay un recorrido establecido, no hay señalética turística, nadie va a explicarte qué es qué a menos que preguntes. Esa es exactamente su virtud. Llega con tiempo, sin apuro, y pregunta. Los vendedores en Abastos son directos pero no antipáticos: si preguntas con respeto, explican.
Cuándo ir a Abastos: los sábados el mercado es dos o tres veces más grande que entre semana. Los productores de los valles llegan con sus mercancías directamente. El movimiento empieza desde las 6 AM y el mejor momento es entre 7 y 10 AM antes de que el calor del mediodía llegue.
Los barrios que no alcanzaron estas páginas
Oaxaca tiene más: el barrio de Jalisco al oriente con su parroquia de arquitectura neogótica que nadie va a ver, la colonia Volcanes donde se instalan los cafés oaxaqueños que los jóvenes locales frecuentan, los mercados de colonias populares del sur como el Trinidad de las Huertas.
La ciudad de Oaxaca es suficiente para diez días si caminas con curiosidad y sin itinerario fijo. El error es quedarse cuatro días en el radio del zócalo pensando que viste Oaxaca. Viste el escaparate. La ciudad real empieza donde terminan los mapas turísticos.
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