Tula tiene el problema de estar cerca de Teotihuacan. No geográficamente — están a unos 80 kilómetros — sino en el imaginario turístico. La gente que visita pirámides en el centro de México generalmente va a Teotihuacan, que tiene las pirámides más grandes, el mejor museo y la infraestructura turística más desarrollada. Tula queda como “la otra zona arqueológica” que se menciona pero que pocas personas visitan realmente.
Es un error. No porque Tula sea mejor que Teotihuacan — no lo es en términos de escala — sino porque es diferente de maneras que importan.
Tula de Allende está en Hidalgo, a unos 85 kilómetros de la Ciudad de México por la autopista 57D. El viaje toma menos de dos horas. En transporte público desde la Terminal del Norte hay autobuses directos con frecuencia razonable — boleto alrededor de $100-$130 pesos.
Los guerreros que nadie explica bien
Los Atlantes de Tula son cuatro columnas de basalto de casi cinco metros de altura que representan guerreros toltecas. Estuvieron sobre la Pirámide B (Templo de Tlahuizcalpantecuhtli) como sostenes del techo. Hoy están en pie en su ubicación original y son la imagen más reproducida de Tula.
Lo que la mayoría de las explicaciones turísticas omiten es que los toltecas fueron el pueblo que los aztecas consideraban su ancestro mítico y cultural. Teotihuacan fue construida por una civilización anterior; Tula fue construida por los toltecas entre los siglos IX y XII de nuestra era. Los mexicas llegaron siglos después y adoptaron la narrativa tolteca como parte de su legitimación política. En ese sentido, entender Tula es entender la raíz del mito azteca.
La zona arqueológica tiene acceso desde la entrada principal del INAH. El boleto cuesta $85 pesos (precio de 2024, puede actualizarse). El recorrido completo — Pirámide B, Pirámide C, el Coatepantli (muro de serpientes), el Palacio Quemado y el juego de pelota — toma unas dos horas caminando sin apuro.
A diferencia de Teotihuacan, en Tula hay mucha menos gente. Los fines de semana puede haber grupos escolares pero nada que impida moverse con comodidad. La zona tiene sombra escasa así que llevar sombrero y agua es importante, especialmente en primavera.
El convento que está a tres cuadras
El convento franciscano de San José del siglo XVI está en el centro del pueblo, a tres kilómetros de la zona arqueológica. No hay señalización que vincule los dos sitios — son administraciones distintas — pero en un día se visitan ambos sin prisa.
El convento tiene una fachada plateresca bien conservada y un claustro grande con frescos originales del siglo XVI. La escala del conjunto es imponente para un pueblo del tamaño de Tula — los franciscanos construían para intimidar y evangelizar, no para ser modestos.
El ingreso al convento es libre. El interior de la iglesia está en uso activo así que hay misas y puede haber eventos que limiten el acceso al claustro en ciertos horarios.
La birria de la plaza
La birria de Tula es lo que la gente local desayuna los fines de semana y lo que los visitantes inteligentes buscan antes de ir a la zona arqueológica. Hay varios puestos alrededor de la plaza central que sirven birria de borrego desde las 7 de la mañana — el mejor está consumido para las 11.
La birria aquí es caldo rojo, picante moderado, con la carne deshebrada o en trozos dependiendo de cómo la pidas. La tortilla de maíz se sirve aparte. El desayuno completo — caldo, carne, tortillas, agua — cuesta $80-$120 pesos.
Los domingos el mercado junto a la plaza tiene más opciones: barbacoa, menudo, pozole. El mercado de Tula no es turístico — es el mercado del pueblo — y los precios reflejan eso.
Un día bien organizado en Tula
7:00 am: Desayuno de birria en la plaza 9:00 am: Zona arqueológica (mejor ir temprano, antes del calor de mediodía) 11:30 am: Convento franciscano en el centro 1:00 pm: Comida en alguna fonda del centro (menú del día $100-$140 pesos) 3:00 pm: Regreso a CDMX o continuación a Tepeji del Río o Ixmiquilpan
Ese itinerario cabe cómodamente en un día desde CDMX sin madrugada extrema y sin carreras.
La combinación con Teotihuacan que nadie hace
Hay una ruta que pocas personas conocen: salir de CDMX hacia Tula por la autopista, pasar la mañana en la zona arqueológica tolteca, comer en el pueblo y seguir hacia el sureste por carretera libre hasta llegar a Teotihuacan por el lado de San Juan Teotihuacan. El recorrido total es de unos 150 kilómetros con coche y se puede hacer en un día largo — salida a las 7, regreso a CDMX a las 7 de la tarde.
La ventaja de hacer las dos zonas arqueológicas en el mismo día es el contraste: Tula tiene la escala humana de la capital regional, Teotihuacan tiene la escala descomunal de la megalópolis religiosa. Verlas juntas en el mismo día le da a cada una contexto que de otra forma no tienen.
Lo que cuesta
- Zona arqueológica: $85 pesos (adulto)
- Convento: gratuito
- Transporte desde CDMX: $100-$130 pesos en autobús ida
- Desayuno birria: $80-$120 pesos
- Comida: $100-$150 pesos
- Total día: $365-$605 pesos por persona sin transporte propio
Es uno de los mejores costos/beneficio de escapada arqueológica desde CDMX. El único que lo supera es Teotihuacan, y Teotihuacan los fines de semana tiene condiciones de multitud que Tula definitivamente no tiene.
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