Hay una versión de CDMX que la gente que vive en Polanco o en la Roma no ve mucho: la del sur. El sur de la ciudad —Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan— son las alcaldías que mantienen algo que las del centro ya perdieron hace décadas: la textura de pueblo.
Tlalpan es la alcaldía más grande de la Ciudad de México en extensión territorial y también la que tiene más área verde. Pero su centro histórico —el pueblo de Tlalpan que fue capital del Estado de México antes de que eso existiera como tal— es el destino que más sorprende a quien llega sin expectativas altas.
Cómo llegar y cuánto tarda
Desde el Centro Histórico de CDMX, Tlalpan queda a 45-60 minutos dependiendo del tráfico. Las opciones:
Metro + combi: Metro Taxqueña (línea 2) y de ahí combi o colectivo hacia Tlalpan Centro. Costo total: $10-$15 pesos. Tiempo: 50-60 minutos.
Metrobús: Desde el eje central, el Metrobús línea 4 tiene la ruta que termina cerca de Tlalpan, aunque hay que hacer combinación. Más cómodo que el Metro pero más lento.
Uber: Desde Roma o Condesa, unos $120-$180 pesos dependiendo del tráfico. El tráfico en Insurgentes Sur puede ser severo en horas pico.
La recomendación honesta: ir en semana —martes a jueves— para evitar el tráfico del fin de semana que puede duplicar los tiempos.
El centro histórico de Tlalpan
El zócalo de Tlalpan —la Plaza de la Constitución— tiene una escala diferente al Zócalo de CDMX. Es un zócalo de pueblo: con kiosco central, bancas, árboles grandes, palomas y la Iglesia de San Agustín al fondo. La iglesia es del siglo XVI, con fachada barroca que está en buen estado para lo que tiene de historia.
Los portales alrededor de la plaza tienen restaurantes y cafeterías que mezclan lo turístico con lo local. No es como los portales de San Miguel de Allende —todo para fotógrafo de viajes— sino portales de pueblo donde el señor de la tienda de abarrotes lleva décadas y el restaurante de enfrente tiene la misma dueña desde los 80.
El mercado de Tlalpan —que queda a media cuadra de la plaza— es de los mejores mercados de la Ciudad de México que no aparecen en listas de turismo. Tiene todo lo que tiene un mercado de barrio: verduras, carnes, pozole, carnitas, mole verde, tamales de la madrugada. Una comida corrida completa —sopa, guisado, postre, agua— cuesta $70-$90 pesos.
Las pulquerías de Tlalpan
Tlalpan tiene varias pulquerías que llevan décadas funcionando y que conservan la estética de las pulquerías del siglo XX: mesones de madera, vasos de vidrio grueso, curados de temporada en cubetas de metal, nombres pintados en las fachadas.
El pulque es la bebida fermentada del maguey —no destilada, fermentada— con una historia en México de al menos 2,000 años. Tiene entre 2% y 7% de alcohol dependiendo de la fermentación, y los curados —mezclados con frutas, nueces, especias— son la versión de tragos.
Una jarra de pulque natural en Tlalpan: $35-$50 pesos. Un curado de guayaba o de nuez: $40-$60 pesos.
La pulquería La Hija de los Apaches, que queda en la calle Matamoros, tiene décadas de historia documentada en fotos y artículos en las paredes. El nombre viene de una leyenda del barrio y la dueña, o al menos alguien que parece saber toda esa historia, te la cuenta si preguntas.
El Bosque de Tlalpan
A diez minutos del centro, el Bosque de Tlalpan tiene 300 hectáreas de bosque de oyamel, encino y pino que pertenecen a la Ciudad de México. No es Chapultepec —no tiene zoológico ni museos— sino un bosque para caminar.
Hay senderos marcados, áreas de pícnic, una laguna artificial y zona de cuadriciclos. Los fines de semana es el destino de las familias del sur de la ciudad. Los días entre semana es prácticamente solo.
Entrada: gratuita. Horario: 6 am a 6 pm.
Si llevas tenis y tienes un par de horas libres, combinar el centro histórico de Tlalpan con una caminata en el bosque es un día completo sin gastar más de $200 pesos incluyendo comida y transporte.
La historia que no explica ningún letrero
Tlalpan fue capital del entonces Estado de México de 1827 a 1830, antes de que el estado se reorganizara y Toluca tomara ese lugar. Antes de eso, en la colonia, fue un centro de descanso para los virreyes que venían de la Ciudad de México al sur. La presencia colonial es visible en la arquitectura: casas de uno y dos pisos con patio interior, fachadas de cantera, portales que tienen más de dos siglos.
En el siglo XIX, Tlalpan fue un balneario de aguas termales para la clase alta de México. Hay varios edificios del siglo XIX que todavía funcionan como casas particulares y que desde la banqueta se ven perfectamente conservados.
El Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez —uno de los más importantes de México— tiene sede en Tlalpan desde el siglo XVI. Fue convento franciscano, luego hospital de dementes del virreinato, luego institución psiquiátrica moderna. No es visita turística pero el edificio colonial que ocupa es visible desde la calle y tiene peso histórico real.
Qué comer en Tlalpan
En el mercado: Pozole rojo o verde de la zona —$85-$100 pesos el plato grande— con tostadas y orégano. Los guisados del día varían pero casi siempre hay mole verde, chile relleno, rajas con crema.
En los restaurantes de la plaza: La barbacoa de los domingos. Tlalpan tiene tradición de barbacoa de hoyo —cordero enterrado en hoja de maguey— que los domingos en la mañana huele desde tres calles antes. Un kilo de barbacoa con consomé: $280-$350 pesos.
En las pulquerías: Con curados no se necesita botana. Pero algunas pulquerías sirven chicharrón con salsa, cacahuates japoneses, orejas fritas. El complemento natural del pulque.
Por qué casi nadie va
Tlalpan está lejos del circuito turístico estándar de CDMX. No tiene un museo de fama internacional ni una plaza Instagram famosa. La mayoría de los visitantes de la ciudad pasan sus días entre Chapultepec, Coyoacán, el Centro y la Zona Rosa, y nunca llegan al sur.
Eso es exactamente lo que lo hace interesante. Un sábado en Tlalpan tiene familias del barrio comiendo en el mercado, grupos de ciclistas llegando del bosque, chavos bebiendo pulque en la pulquería, señoras comprando verdura. No está diseñado para turistas. Simplemente funciona como lo que es.
Para quien ya conoce los barrios estándar de CDMX y quiere algo diferente, Tlalpan es el primer lugar al que iría.
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