Malinalco no aparece en la mayoría de las listas de destinos cerca de CDMX. No sé por qué. Tiene una zona arqueológica que es literalmente única en todo México —tallada directamente en la roca de un cerro, no construida encima sino dentro de la montaña— y un pueblo tranquilo con mercado, jardín botánico y esa calma que cada vez es más difícil de encontrar cerca de la capital.
Fui un sábado, solo, y regresé el mismo día. Se puede hacer.
Cómo llegar desde CDMX
La ruta más directa desde CDMX es:
- Metro o transporte a Observatorio (línea 1, extremo poniente)
- Combis o autobuses a Toluca desde la central de Observatorio
- En Toluca, terminal de autobuses: toma el autobús a Malinalco (línea Herradura de Plata u otras)
El trayecto completo dura unas 2.5-3 horas. Hay opciones de ruta directa desde algunas terminales también. Costo total de ida: alrededor de 120-160 pesos.
Otra opción: ir en autobús directo desde la Central del Sur o Terminal de Poniente, dependiendo de las salidas del día. Vale la pena revisar antes.
Si vas en auto desde CDMX son aproximadamente 100 kilómetros por la autopista México-Toluca y luego sur por carretera federal.
El pueblo: antes de subir al cerro
Llegué al pueblo a las 10 de la mañana. Malinalco tiene uno de esos zócalos que invitan a quedarse —jardín, kiosco, iglesia del siglo XVI con un claustro agustino que tiene murales notables. El atrio de la iglesia tiene árboles viejos y bancas. Me senté 10 minutos antes de seguir.
El mercado local, a una cuadra del zócalo, tenía elotes, quelites, flores. Una señora vendía tamales de rajas que desaparecieron antes de que yo pudiera pensar mucho. 20 pesos cada uno.
El pueblo es conocido también por sus jardines —hay viveros y jardines privados que en primavera están impresionantes. Malinalco tiene un microclima más húmedo y cálido que el altiplano, lo que explica la vegetación densa que lo rodea.
La zona arqueológica: la razón principal
Para llegar a la zona arqueológica hay que subir un cerro. El camino desde el pueblo tarda entre 20 y 30 minutos a pie —está bien señalizado y hay escalones en las partes más empinadas, pero sí requiere algo de esfuerzo físico.
La entrada cuesta 75 pesos (precio INAH). El guía del sitio me explicó que el Cuauhcalli —el templo principal— fue excavado directamente en la roca del cerro. No levantaron la piedra y la pusieron encima: la tallaron hacia adentro. La boca de la entrada tiene forma de serpiente con las fauces abiertas. El piso del interior también fue tallado en la misma roca.
Este templo era usado por los guerreros águila y jaguar del Imperio Azteca para ceremonias de iniciación. La vista desde la plataforma superior —Malinalco abajo, el valle verde, los cerros rodeando todo— es uno de esos paisajes que no necesitas filtro.
El sitio es pequeño comparado con Teotihuacán o Tula, pero su carácter es completamente diferente. Aquí la presencia de lo que fue real se siente más cercana.
El jardín botánico: la sorpresa del día
Al bajar del cerro, un letrero me desvió hacia el Jardín Botánico de Malinalco. Entrada gratuita. Tiene plantas medicinales, frutales tropicales, área de orquídeas. Una señora que trabajaba ahí me fue explicando las plantas mientras caminábamos —me mostró una que se usa para el dolor de cabeza y otra que en la medicina tradicional se usa para el insomnio.
No es un jardín espectacular en el sentido de Chapultepec o Xochimilco. Pero es genuino, tranquilo, y aprendí más de botánica en 40 minutos que en toda mi vida escolar.
Dónde comer en Malinalco
Hay opciones en el zócalo y en las calles aledañas. Un restaurante llamado La Parroquia tiene menú del día por 100-120 pesos —sopa de fideos, pollo en salsa de jitomate, arroz y agua fresca. La señora que atiende lleva 15 años con el negocio y lo deja claro.
También hay puestos informales cerca del mercado con garnachas, quesadillas, atole. Para un desayuno tardío o un snack antes de subir al cerro, funcionan perfectamente.
El tepache que venden en una carreta cerca del jardín es artesanal —de fermentación real, no de concentrado. A 20 pesos el vaso.
¿Quedarse a dormir?
Si quieres ir con más calma o visitar también Chalma —el santuario a 10 kilómetros— hay posadas en el pueblo. La Posada Familiar El Roble tiene cuartos desde 450 pesos la noche. No lujoso, pero cómodo y con propietarios que conocen el lugar perfectamente.
Para ir en un día desde CDMX, calcula salir antes de las 8 AM y regresar sobre las 6-7 PM. El regreso es por la misma ruta: combi o autobús desde el pueblo a Toluca, y de ahí a Observatorio o tu punto de origen.
Cuánto gasté ese día
- Transporte ida y vuelta (metro + combis + autobús): 280 pesos
- Entrada zona arqueológica: 75 pesos
- Comidas y snacks: 200 pesos
- Jardín botánico: gratis
- Total: 555 pesos
Por qué Malinalco merece más atención
No entiendo por qué Malinalco no está en cada lista de “escapadas cerca de CDMX”. Tiene arqueología genuinamente única, pueblo con carácter propio, gastronomía honesta y paisaje verde que contrasta con el gris de la ciudad.
Probablemente su relativa oscuridad es su mejor virtud. Fui un sábado y el sitio arqueológico tenía quizás 15-20 personas. En Teotihuacán ese mismo día habría miles.
Ve antes de que aparezca en más listas. Y sube el cerro aunque estés cansado —la vista lo vale.
[ ENCUESTA RÁPIDA ]