En 2001 el gobierno mexicano creó el programa Pueblos Mágicos y el primero en recibir el nombramiento fue Huasca de Ocampo, en Hidalgo. Eso significa que Huasca lleva más de 20 años siendo “Pueblo Mágico oficial” —suficiente tiempo para que muchos destinos se turistifiquen hasta perder su carácter.
Fui con la sospecha de que ya no quedaría nada auténtico. Me equivoqué.
Cómo llegar
Desde Pachuca, que a su vez está a 90 minutos de CDMX, salen combis a Huasca. El trayecto Pachuca-Huasca dura 45-50 minutos por una carretera de montaña con curvas —si te marea el camino, toma el asiento delantero. Cuesta alrededor de 40-50 pesos.
Si vas directo desde CDMX: autobús Central del Norte a Pachuca (120-160 pesos, 90 min), y de la central de Pachuca combi a Huasca. Total de viaje: unas 2.5-3 horas.
En auto desde CDMX son unos 140 kilómetros por la autopista México-Pachuca y luego carretera libre.
El pueblo: por qué sigue funcionando
Huasca tiene unas 5,000 personas. El centro es pequeño —zócalo, parroquia, un par de calles principales— pero hay algo en su escala que lo salva del exceso turístico. No tiene el número de visitantes de Tepoztlán o de Tulum.
Los fines de semana llegan familias de Pachuca y turistas de CDMX. Entre semana el pueblo es casi completamente local.
El mercado municipal es de los que funcionan de verdad: verduras, carne, flores, tortillas saliendo del comal. Me senté en un puesto a las 9 de la mañana a desayunar barbacoa envuelta en maguey. El taquero me dijo que su familia lleva tres generaciones en el mismo puesto del mismo mercado. No tenía razón para dudar.
Las haciendas: lo que diferencia a Huasca
La región alrededor de Huasca tiene varias haciendas del siglo XVIII y XIX, algunas convertidas en hoteles boutique y otras en proceso de restauración. La Hacienda San Miguel Regla es la más conocida: fue propiedad del conde de Regla, uno de los hombres más ricos de la Nueva España, y sus acueductos y presas de piedra todavía se ven en los alrededores.
Hoy San Miguel Regla funciona como hotel y destino para actividades outdoor —rappel, tirolesa, kayak en el lago artificial. Entrada al parque sin hospedaje: alrededor de 120-150 pesos. Si solo quieres ver la arquitectura y caminar por los jardines, puedes preguntar en la entrada por acceso básico.
La Hacienda Santa María Regla, a unos kilómetros, es donde están Los Prismas Basálticos —la atracción más famosa de la zona.
Los Prismas Basálticos: el espectáculo geológico
Los Prismas Basálticos son columnas de roca basáltica de hasta 40 metros de altura que forman un cañón por donde corre el río. Se formaron hace millones de años cuando la lava se enfrió de manera uniforme y se contrajo en forma hexagonal. El resultado visual es una especie de órgano de tubos de catedral, pero de piedra negra y agua.
La entrada a los Prismas cuesta alrededor de 80-100 pesos. Hay que bajar por un camino empinado hasta el nivel del río —unos 15-20 minutos de descenso. El regreso, subiendo, se siente.
Una cascada cae directamente sobre las columnas. Si vas en temporada de lluvias (julio-septiembre) el caudal es impresionante. En época seca las columnas se ven mejor porque el agua no las cubre tanto.
Yo fui en septiembre, con lluvia ligera y el río crecido. La cascada tronaba. La piedra brillaba mojada. No es una exageración decir que es uno de los paisajes más impresionantes que he visto en México central.
Dónde dormir en Huasca
Hay opciones para todos los presupuestos:
- Camping y cabañas económicas: varios ranchos alrededor del pueblo ofrecen cabaña básica desde 400-600 pesos por noche.
- Posadas en el centro: cuartos sencillos desde 500 pesos.
- Haciendas boutique: San Miguel Regla y otras tienen cuartos desde 2,000-3,000 pesos la noche, con todo incluido o casi. Para una ocasión especial.
Me quedé en una posada del centro —cuarto doble a 650 pesos, propietaria que me preparó un desayuno de huevos rancheros y atole por 80 pesos adicionales. La cosa más memorable de esa noche fue el silencio completo y absoluto después de las 10 de la noche.
Qué comer en Huasca
La cocina hidalguense en Huasca:
- Barbacoa de borrego: la región es famosa por esto. El mercado los domingos tiene barbacoa envuelta en maguey desde la madrugada.
- Ximbó: un tamal regional de chile guajillo con carne, cocinado en penca de maguey. No lo encuentras en CDMX.
- Mole negro hidalguense: diferente al oaxaqueño, más oscuro y especiado con chiles de la región.
- Pulque: la zona es zona magueyera. El pulque natural —sin gas, sin colorante— se consigue en varias pulquerías del pueblo.
Comida corrida en el mercado: 90-110 pesos. Restaurantes cerca del zócalo: 130-180 pesos. La diferencia de calidad no justifica siempre la diferencia de precio.
Un fin de semana completo
Sábado tarde: Llega, instálate, recorre el centro.
Domingo mañana: Mercado para desayunar barbacoa.
Domingo mañana-tarde: Hacienda San Miguel Regla y Los Prismas Basálticos.
Lunes temprano: regreso a Pachuca y CDMX.
Con ese itinerario ves lo esencial sin correr.
Presupuesto de fin de semana
- Autobús CDMX-Pachuca-Huasca ida y vuelta: 380 pesos
- Posada 1 noche: 650 pesos
- Comidas: 420 pesos
- Entrada Prismas Basálticos: 90 pesos
- Varios: 150 pesos
- Total: 1,690 pesos
Por qué el primer Pueblo Mágico sigue siendo mágico
Hay Pueblos Mágicos que el nombramiento mató —los convirtió en escenografía para visitantes sin dejarles nada propio. Huasca sobrevivió por razones que no sé bien identificar. Quizás la escala pequeña. Quizás la proximidad con Pachuca, que hace que tenga su propio mercado y su propia vida sin depender del turismo.
O quizás simplemente hay lugares que saben resistir sin proponérselo. Huasca parece ser uno de ellos.
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