Cuando alguien dice “voy a Ixtapan de la Sal”, la gente de la Ciudad de México suele imaginar dos cosas: adultos mayores en albercas de agua caliente color café o familias completas con hielera y flotadores inflables. Y sí, hay algo de eso. Pero la realidad es más matizada y, honestamente, más agradable de lo que la fama sugiere.
Ixtapan de la Sal está a unos 130 kilómetros al sur de la Ciudad de México. Son aproximadamente dos horas y media en autobús desde el terminal de Poniente (Observatorio), dependiendo del tráfico en la salida por Toluca. El boleto cuesta entre 180 y 220 pesos en líneas como Zinacantepec o ETN Turistar. Si manejas, la autopista es más rápida pero la caseta te va a cobrar alrededor de 100 pesos de ida.
Las aguas termales: lo que nadie te explica bien
Hay dos lugares principales para bañarse: el Balneario Municipal y el Parque Acuático Ixtapan. Son totalmente distintos en precio, ambiente y expectativa.
El Balneario Municipal es el que la gente lleva décadas visitando. Entrada alrededor de 120-150 pesos por adulto. Las albercas son termales de verdad, el agua viene directamente de los manantiales y tiene ese color verdoso característico del mineral. No está pensado para niños pequeños con toboganes ni para Instagram, está pensado para remojar el cuerpo en agua caliente y quedarte ahí un rato. Las instalaciones son viejas pero limpias. Hay regaderas, vestidores, zona de comida con quesadillas y antojitos a precios razonables. Es el lugar que merece la visita real.
El Parque Acuático Ixtapan es el parque moderno con albercas de olas, toboganes y todo lo demás. La entrada cuesta entre 450 y 650 pesos dependiendo de la temporada. Usa agua termal también, pero está tan mezclada con agua normal que el efecto es mínimo. Si vas con niños que quieren resbaladillas, es la opción. Si buscas los minerales reales, quédate en el municipal.
El hotel spa, el hostal, o la renta de Airbnb
Ixtapan de la Sal tiene varias categorías de hospedaje. Los hoteles spa son los que la gente asocia con el pueblo: Hotel Ixtapan, Grand Hotel, Loma Linda. Son caros, entre 2,500 y 5,000 pesos la noche en fin de semana, y muchos incluyen acceso al balneario propio. Si vas en pareja y quieren una experiencia relajada con todo incluido, puede justificarse.
Pero también hay opciones más económicas. Hay pequeños hoteles familiares en el pueblo por 800 a 1,200 pesos la noche que están decentes, bien ubicados, y te dejan usar el balneario municipal por tu cuenta.
Lo que menos gente considera: rentar una cabaña o habitación en los alrededores, hacia la zona de Tonatico o Villa Guerrero, sale más barato y la zona es tranquila.
Cuándo ir para evitar la aglomeración
Las temporadas altas son Semana Santa, julio, agosto, y los puentes de noviembre y diciembre. En esas fechas el pueblo sí se llena, los hoteles se reservan con semanas de anticipación y el balneario municipal puede tener filas.
Los mejores momentos para ir: entre semana en cualquier época del año, o fines de semana en marzo, octubre y noviembre. El clima es templado casi todo el año —entre 18 y 25 grados—, así que no hay razón meteorológica para esperar el verano.
Una observación real: incluso en temporada alta, si llegas al balneario municipal antes de las 10 de la mañana, es manejable. La saturación llega a mediodía y se queda hasta las 4 o 5 de la tarde.
Qué comer en Ixtapan
El pueblo tiene mercado y ahí es donde hay que comer. Busca los puestos de carnitas al estilo mexiquense, que se sirven en tortillas de maíz azul con salsa verde molcajeteada. Un plato sale en 80-120 pesos. También hay cecina, que en esta zona tiene variantes buenas.
En el centro hay varios restaurantes orientados al turismo que sirven comida estándar a precios algo inflados. No son malos, pero el mercado gana por mucho.
Algo que vale la pena: el pan. Ixtapan tiene panaderías que sacan pan dulce de horno tradicional. Busca las que están sobre la calle principal o pregunta en el mercado.
Más allá del balneario
La mayoría de los visitantes llegan, se bañan, comen y regresan. Eso está bien. Pero hay algunas cosas más si te quedas:
Tonatico está a 8 kilómetros. Es un pueblo vecino con sus propias aguas termales y un ambiente todavía más tranquilo (más sobre eso en otro artículo). Un taxi entre Ixtapan y Tonatico cuesta 50-70 pesos.
Villa Guerrero está a 20 minutos y es conocida como la capital de la floricultura de México. Si viajas entre febrero y mayo, los campos de flores son una imagen que no esperabas ver en el Estado de México.
Malinalco está a 45 minutos en dirección a Chalma. Zona arqueológica zapoteca, pueblo con restaurantes buenos y arquitectura colonial. Si tienes auto, es una extensión lógica.
Lo que nadie te dice
El pueblo de Ixtapan de la Sal en sí mismo no es espectacular arquitectónicamente. No es un pueblo mágico pintoresco con casonas de siglos. Es un pueblo turístico funcional con hoteles, restaurantes y comercios orientados al visitante. No vengas esperando Taxco o Tepoztlán.
Lo que sí tiene es algo que la Ciudad de México no puede darte fácilmente: silencio relativo, aire que no huele a escape, temperatura amable, y agua mineral caliente saliendo de la tierra. Para un fin de semana de desconexión sin complicaciones, eso es suficiente.
El error que comete mucha gente es llegarse el sábado a mediodía de temporada alta y luego decir que Ixtapan está horrible y llena. Planea diferente y la experiencia cambia completamente.
Datos prácticos
- Cómo llegar: Terminal Poniente (Observatorio) en CDMX, autobús a Ixtapan de la Sal, 2.5-3 horas, 180-220 pesos
- Balneario Municipal: ~120-150 pesos entrada, abre desde las 7 u 8 am
- Parque Acuático: 450-650 pesos según temporada
- Hospedaje básico: 800-1,200 pesos noche en hotel familiar
- Hospedaje spa: 2,500-5,000 pesos noche
- Mejor época: entre semana, o fines de semana en temporada baja
- Llevar: traje de baño, sandalias de hule, toalla, efectivo (muchos puestos no tienen terminal)
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